10 de agosto de 2015

Persona, reloj, tiempo...

El mundo es un extraño lugar que juega a dejarme fuera de su ángulo gravitatorio, y ahora parece una puta mierda desde que te fuiste de mi vida. Quizá nos buscamos la parte más mala de cada uno porque no era suficiente con afrontar los hechos, era algo tan simple y a la vez tan complicado que hacía que a menudo me hiciera preguntas a mí misma y en el momento de estar contigo, desaparecían las dudas. Es curioso que a pesar de los obstáculos nos hacía feliz, y era especial que siguiéramos luchando por algo así y es que el mundo sin ti parece mucho más lejano. Todos los días tienen una décima de segundo mientras pienso en ti, en el cual el corazón se ralentiza, la respiración se para, el estómago se encoge y luego sigue de nuevo su curso, creo que lo llaman mariposas pero yo no creo que esa palabra explique lo que siento. Es raro pero todas las mañanas al despertar, miro el móvil, busco un whatsapp, vuelvo a dormir y sueño que me has escrito algo; hoy me volvías a preguntar qué tal estoy. Sabes, no ocupabas mucho espacio pero eras gigante sin límites, me perdías y hacías que yo misma lograra encontrarme. Estoy segura de que jamás me dará nadie lo que tú me haces sentir tan sólo por recordar momentos y revivirlos, por querer sentir tu respiración y tu aliento de nuevo frente a mí antes de dormir, acurrucarnos, tocar tu piel calmaba hasta los peores días, tenías lágrimas de cristal que esperaban a no poder esperar más, calmar tu dolor, irse a dormir, reír mientras hacíamos el amor, silencio, cosas que no haría con nadie más, una ducha, volver borracha, tus juergas, comida para dos, canciones, tu te quiero, tener miedo contigo, que me hagas hablar de mí, de ti, hablar todo tipo de cosas, de un mundo paralelo y abstracto, de un día a día más cotidiano que nunca y temas quizá tabú para mí, cosas que de no haberlas conocido en ti me hubiesen parecido horribles. Así eras tú, tan particular que en vez de levantarme del suelo te tumbabas conmigo hasta que pudiese levantarme. Te extraño, desde lo más profundo de tu persona hasta tu piel, es que no había sitio ni persona donde pudiera estar más a gusto. Recuerda la toma de contacto, una caricia, la primera vez que nos cogimos la mano, el primer acercamiento, rozarte por primera vez, un beso, abrazarte sin ropa... todo esto era lo más parecido a abrazar el mundo con los dedos de una mano; simplemente con tu abrazo el mundo estaba más en equilibrio que nunca y ahora te siento tan lejos que creo que te has llevado más de mí que de ti. Y sabes, te quiero y no he descubierto aún cómo dejar de hacerlo, me merece la pena quererte mucho de verdad a simplemente querer a muchos. Es irónico que alguien te pida que sonrías cuando la razón se llevó todas las sonrisas. Ojalá fuese yo la herida y tú el cuchillo, y que  todo eso tan inmenso no hubiese quedado en algo tan diminuto. Me equivoco al intentar olvidarte y la rutina tarda mucho en darse cuenta de que no compartimos el tiempo; desordenaste tanto en mí que aún sigo sin saber colocar pedacitos de ti en un lugar más seguro. Lo más duro  de todo esto es aceptar esta ausencia, olvidar tu beso, tu abrazo, vivir sin ti; es una mierda terminar así.

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