28 de mayo de 2015

Pase lo que pase mañana, tendremos hoy


Quizá fue el azar, que no quiso darnos suerte, que fue precisamente por esa cosa de que al final tendríamos que dejarnos porque el tiempo se aceleraba cada vez más y no había forma de ganarle terreno. Los malos momentos fueron la forma que tuvieron los días de decirnos que podíamos cambiar los malos ratos, que lo normal no fue estar siempre bien cuando dos personas se quieren tanto. ¿Por qué dos cuerpos envueltos en la necesidad de estar juntos tienen que alejarse?  Es verdad que la distancia no perdona y que cuando llega el día, es ella la que decide. Me has demostrado que se puede querer de verdad, que esas historias que se cuentan no son tan de mentira si de verdad sientes un te quiero, ese tan buscado abrazo que lo abraza todo, tu aliento frente a mí, tus suspiros, tu roce de piel aunque solo fuese con ropa, mi deseo, ningún cuerpo será como el tuyo, el tacto de los demás será cualquiera a tu lado; sólo con que movieses los pies bajo las sábanas ya era motivo para seguirlos. Sabes, yo te habría dado aquel beso que quisiste darme cuando paseábamos y creo que fueron los estigmas que nos pusimos los que nos decían que teníamos que rechazar nuestros propios sentimientos. A veces una persona tiene en sus manos el poder de levantarte los pies del suelo, y otras ya tiene el permiso para dejarte caer porque le has dejado el corazón en la mano y lo ha moldeado como ha querido, lo ha apretado hasta el fondo y aunque parezca que no, ha sacado lo mejor de él. Es verdad que quise a otras personas, tal vez más de lo que debería pero puede que jamás vuelva a vivir esto con otra persona de igual modo que contigo. Momentos de querer con todo tu corazón y de revertir todo ese sentimiento hasta convertirlo en tristeza, que otras personas duelen pero yo te llevo en la piel de por vida y siempre al final, nadie fue tanto queriendo ser nada.

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