28 de marzo de 2013

Lo quieras o no, eres tú.


                                                                                                      Desde Asturias.
No he dejado de preguntarme  estos últimos días si de verdad debía escribir esto o no. Me da retraimiento que leas todo esto y pienses... no sé, simplemente que vayas a identificarte. Tal vez sean mis últimas palabras de aliento a todo esto y lo más sencillo es decir que te quiero y que te echo de menos pero al final me he dado cuenta de que si no lo hago así, no seré capaz de expresarlo de ninguna otra manera. Estos días he estado pensando en lo que estaba haciendo hace justo  un año, y digo un año sólo por utilizarlo como punto de referencia de entre todos los instantes pasados. Es cierto que todo se ha posicionado en el lugar contrario; quizás el viaje, quizás el estar lejos de ti una semana, ya te echaba de menos al poner el pie en ese autobús. Sé que tengo millones de defectos, pero sabes, contigo nunca me ha costado ser mejor persona, sacabas lo mejor de mí; era yo, transparente, sin miedos, porque ahí estabas tú para cogerme y decirme que lo estaba haciendo mal, me escuchabas como nadie y hacías que el peso sobre los hombros tan sólo fuera el te tus abrazos. Simplemente alguien a quien emocionar leyendo esto. Siempre estuve ahí para escucharte o simplemente para estar cerca de ti porque hay momentos por los que el tiempo no nos apremia como deberíamos y podemos encontramos solos y desprotegidos a los problemas tan sólo porque nunca esperamos que vaya a pasar.  No sabes las ganas de estar contigo por cada km que me iba alejando de ti, tampoco la cara que se me ponía al recibir un mensaje tuyo, estaba deseando tenerte cerca, pero esto sólo son comentarios. Es cierto que mi ilusión de recuperar algo se desvanece aunque tenga montañas de ti en cada gota de sangre que circula por mi cuerpo. Todo lo que te escribía era cierto, lo sigue siendo, y todas las promesas a las que tanto me aferré son sólo palabras que el viento las aleja, que están en el olvido para ti y que yo quiero olvidar. Me duele tanto sentir que no tengo ni un sólo minuto de tu tiempo, que no soy nadie, quizás importante para ti. Sigo teniendo ese revoloteo en el estómago cuando pienso en instantes pasados sólo por recordar cada momento a tu lado, instantes que sólo tú entenderás. Quizás casualidad, quizás destino, no me importa, fuera lo que fuera lo que nos unió le estoy agradecida. Podría odiar el haberte conocido por cada lágrima derramada pero me engañaría, eres lo mejor que me pasará jamás por momentos inolvidables que guardo con cariño en esa cajita de cristal. A pesar de la situación y por más que quiera alejarme no puedo, siempre quiero lo mejor para ti pero es que no puedo alejarme, no soy capaz, no..no puedo, no si tú no me lo pides. Lo que me une a ti es mucho más fuerte que cualquier temporal, hemos pasado por malas rachas, pero solo nos deteníamos, nunca por malos momentos. Este edificio en obras está expuesto al sol, a las tormentas, al paso del tiempo, cada vez más deteriorado pero sigue en pie. Siempre me has otorgado los motivos para luchar pero ya no puedo luchar por esto sin ti. Si de algo tengo la certeza en mi vida es de que siempre voy a estar ahí para ti, estoy segura de que nunca  querré a nadie como a ti. Para mí nuestra amistad significa mucho más de lo que nadie podrá imaginar jamás. Una vez me dijiste que no eras como todo el mundo, y eso es verdad, está claro que tú eres tú y los demás son los demás, pero es que, si te veo llegar de lejos y ya estoy sonriendo... Creo que te debo mucho y está claro que el viaje ha terminado un año después. No deseaba que fuera así, pero sinceramente, si pudiera dar marcha atrás volvería a hacerlo y, si tuviera que elegir entre lo que más duele diría que es ver como tu mejor amiga se convierte en una extraña.
ACV

21 de marzo de 2013

Una estrella entre las nubes

Un antes y un después; "Un día, la muerte me miró, me señaló con el índice, me abrazó por un instante, después me soltó, caí hasta el fondo de mí mismo, como un lugar inhóspito".  Tengo que agradecer a esas dos, tal vez tres personas que estuvieron ahí conmigo, confiaron en mí e hicieron que pudiera estar donde hoy estoy. Nadaba entre muchas dudas y no niego ese apoyo que me dieron desde el primer día, desde ese momento en que dejé de ir hacia delante hasta ese instante en que volví a dar pasos firmes. Siempre he tenido presente ese golpe de esperanza, esa fuerza y esa vitalidad que necesitaba para tomar el impulso diario, para recuperarme. Para los que creyeron que no me levantaría os dejaré una muestra en mi día a día de lo que he conseguido, de todo lo que soy y de lo que se va haciendo en cada instante, para los que no creyeron en mí, me alegro, me ha gustado tener algo por lo que silenciaros la boca de la mejor manera. ¡Gracias por nada!
Volveré a hacer todo lo que me gusta, todo lo que he estado esperando desde hace meses pues como si todo este tiempo atrás fuera oro, lo he utilizado para mejorar como persona y así saber que puedo con lo que me propongo porque lo creo así e iré a conseguir mis sueños porque son míos y es que, he aprendido mucho de mí misma; sólo hay que plantarse ante los miedos. "Cuando te sentiste sola, cuando nadie se acordó, cuando gritaste por fin basta y nadie mostró compasión, cada vez que mereciste una sonrisa y no la viste y te sentiste desplazado, tenías triste el corazón, cada una de las veces que tu piel notó el rechazo de la vida hacia tu cuerpo". Gracias a esos cobardes que se empeñan en hacerme daño, al contrario de vosotros, hay gente que se empeña en hacerme feliz, y es que lo consiguen. Esfuerzo, ilusión, superación, confianza, sonrisas, sacrificio... componentes que nos llevan hacia todo eso que jamás pensamos que conseguiremos y así, volver a hacer lo que tanto esfuerzo supuso antes para volver a empezar porque si se pierde la esperanza en algo, que sea porque ya se ha intentado, porque ya no hay nada que hacer y se ha perdido la partida. Me siento bien y a partir de todo esto puedo decir que es como quiero estar.

17 de marzo de 2013

Estaba archivada

Desde el primer segundo en que se cruzan las miradas sientes que es diferente, que es especial. Ves una mirada cristalina de las que nunca podrías haber cruzado con nadie de tal forma, es única. Es una sensación tan extraña, tan diferente a todo. Con los días sientes que se va formando algo grande, joder es que es tan raro, no puede estar pasando. El primer abrazo, ese abrazo incansable y ese beso en la mejilla lleno de ternura acompañado de esa sonrisa tan suya. Te coge la mano y no quieres soltarla, te escribes dentro de ti que quieres ir a cualquier sitio sujeta a esa mano y nada os puede soltar porque está grapada. Esculpes en el corazón ese para siempre porque poco a poco algo se va haciendo gigante dentro de ti, es que te compone. Sólo quieres repetir esos momentos una y otra vez, creer que es posible. ¿De verdad nos acabamos de besar? ¿No hemos pegado ojo en toda la noche? ¿Y ese cosquilleo ahora?  Como cada historia escribiste el comienzo pero muchas páginas se quedaron en blanco, marcadas por un centello que quería resurgir como mariposas salidas de cualquier lugar. Llegaste al final, palpabas cada  caricia como si nunca antes hubieras tenido nada parecido, como si no hubieras estado ahí. Ahí quedó, como parte de esa magia que estuvo presente en ambos cuerpos. Vuelvo atrás, sigo teniendo ese cosquilleo, recordando cada beso, cada suspiro, cada uno de esos segundos y a la vez horas que duró todo. Una magia que te envuelve, sigue en ti; pero esta vez como parte de ese pasado que te compuso como nunca nadie lo habrá hecho jamás.

3 de marzo de 2013

Hoy es el día de la melancolemia

Hasta día de hoy quizás sólo puedo describírselo a unas entradas, dejar que los dedos digan por mí lo que mis palabras no pueden. Jamás me atrevería a decirte que he pensado tantas veces que..que te quiero más de lo usual, que nadie jamás podría entenderlo, que es distinto, lo sé, lo asumo. Se que no me pasará con nadie. Lo siento, he intentado no pensarlo miles de veces, me subo a mi nube e intento evadirme y adentrarme en otra cosa cuando la verdad es que mi realidad es otra totalmente distinta. Me gustaría tanto que lo supieras. Estaba mal y yo sola llegué a pensar que no importaba tanto pero me equivoqué, quizás viva engañada porque el daño me ha hecho estar así; en realidad no era más que una careta, tal vez una mentira para sentirme mejor.

23 de febrero de 2013

Recorriendo los pasillos

No siempre se termina algo que creías que iba a ser diferente con buen sabor de boca. No se construyen montañas en un día, ni en un mes pero siempre temes que tus cimientos ya sean los equivocados. Miras sobre eso que puedes ir recordando, sabiendo que ya es imposible dejar de suspirar por momentos que ya no volverán pero es que no se puede estar siempre arrastrando del pasado. Esperanza para levantarlo todo y dejar a flote lo que queda.

Un poco más de mi...