2 de septiembre de 2012

Y otra vez, como el Ave Fenix

Conforme transcurren los días todo se va subiendo en una montaña rusa aunque sabes que cuando termine de dar vueltas solo quedarán en ella una o dos personas, porque desde el principio ya empiezas a darte cuenta de quién quiere jugar contigo, quién quiere dar vueltas, girar, estar en esa noria, en ese sube y baja de ideas de pensamientos, de sentimientos, de emociones, de conversaciones. En estos días se aprende mucho de una misma, de los demás, de lo que hay alrededor... Y es que en muchos momentos hechas en falta a sólo unas ciertas personas que te gustaría tener ahí, sentir que puedes abrazarlas, tener conversaciones, a veces esas tan personales, tan de una misma, sabiendo que os separa el tiempo. Cuando estás con la gente en su entorno, lo único que separa son las palabras, los insultos, a veces las miradas; sin embargo cuando estás lejos separan esos minutos, las horas...los días. Sin sentirlas, sin intercambiar ni un pequeño gesto, nada, porque falta tiempo porque se echa de menos lo que no se tiene, lo que saboreaste antes y ya no está.

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