12 de agosto de 2012

Un candado que se quedó cerrado, guardado en su caja sin abrir. Una única pulsera en la muñeca que quedó grabada y que con el tiempo se fue ocultando. Unos regalos de cumpleaños, unos cuantos objetos de valor personal, unos papeles que recuerdan todo poco a poco y miles de fotos en miles de momentos distintos. Que un abrazo es único en el momento en que lo das y que envuelve algo de lo más profundo de forma que queda en la piel y deja una esencia característica y exclusiva; un perfume muy peculiar. Y es cuando se pasa el tiempo y lo recuerdas todo cuando salen esos pequeños gestos en la cara; sonrisas que con el tiempo van llenando huecos vacíos aunque ese alguien especial pueda estar lejos de ti. Ya es tarde para borrar algo; ha dejado huella y su marca es inconfundible.

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