18 de agosto de 2012

Esa no es su parada

Hacía tiempo que no escribía con este color; había dejado de lado este tono que tanto me gusta. Quizás el color que le doy a mis entradas también significa algo y es que me siento bien en este momento. Empiezo a estar preparada para todo esto que puede venir ahora. Miro en el tiempo, bueno, unos meses atrás y las cosas han cambiado radicalmente y digo radicalmente porque nada es como antes, ni si quiera la forma en que la colilla llegó a consumirse en ciertos momentos. Después de todo, por mucho insistir es como volver a empezar, de cero, desde ese preciso instante en que se te ocurre volver a intentarlo, retornar a lo que hacías, solo que hasta ese momento,   solo volvía a empezar para detenerme, sabiendo que lo haría en unos cuantos pasos más adelante, que cada paso que daba solo servía para mejorar un poco en eso que antes falló y que en unos meses comprendería que seguir caminando era lo mejor pues lo necesitaría para empezar con un poco de fuerza, para reanudar la marcha aunque fuera un poquito; lo percibía así. Y es que ahí están quienes confían en mí porque sé que llegarán conmigo hasta el final, porque sin quererlo, ponen su granito de arena, están ahí de forma incondicional sin saber que cada gesto que pueden tener hacia mí me hace feliz porque se empeñan en hacerlo y bueno, por otro lado están los que solo ven pasar todo, más bien un poco de lejos; subidos en la acera y esperando a que les cuenten algo que quizás no les interesa para nada, esa no es su parada. 

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