28 de junio de 2012

Te duermes con una sonrisa.


Poco a poco va apareciendo algo que jamás pensaste que pasaría y no entiendes qué, solo quieres verlo, que te mire, que te salude y diga tu nombre, que ponga esa sonrisa tan perfecta, esa que hace que se olvide todo. Poco a poco él hace que aparezca algo en el estómago que quieres que salga, esa sonrisa tonta, el cosquilleo por el cuerpo, esas ganas de verlo, de sentirlo cerca. Todo empieza y sientes de lleno que merece la pena, que tiene algo distinto. Sé que hay algo ahí que mantiene este sentimiento.

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