9 de febrero de 2012

No es la historia, es quien la escribe.


Son señales que aun están grabadas en la piel, que poco a poco se van disolviendo como el aire que nos empuja a desaparecer entre la multitud... Me pierdo entre las calles, atrapada bajo un cielo gris y una humedad que martillea los huesos, tan solo dependo del filo de unos rayos de sol que se van debilitando al situarse tras la montaña, como si las calles languideciesen al perder los pequeños rayos de luz; desaparezco de todo; camino sola, con la cabeza agachada, sin levantar la mirada del suelo, sin corresponder a nadie la sonrisa, tan solo miro el movimiento de mis pies sintiendo la gravedad que me arroja hacia el suelo, con pasos que se van adentrando en callejones sin tener rumbo, un destino, perdida en la nostalgia de todo cuanto extraño. Me mantengo entre sombras, intento encontrarme a mi misma... Todo se silencia y me detengo, busco el motivo que me mueva hacia todo lo que puedo creer...No pierdo la esperanza...La tinta de este aliento me empuja hacia la niebla, cayendo en un espacio vacío, con una única dirección irremediable hacia la oscuridad.

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