14 de noviembre de 2011

Sleepless nights

-¿Qué te pasa?
-Nada, déjame y vete ya!

Es increíble como puede llegar a conocerte una persona, que sabe hasta el más mínimo suspiro que despides, que intenta que estés bien...y lo desprecias, a pesar de que se preocupa y sabe, que realmente quieres hablar. Tal vez se vaya, pero luego vuelve a intentarlo. Son etapas de tu vida que esperas que no lleguen nunca, hasta que lo hacen... Suena el despertador y es como si fuera el día exacto, como si fueses a causar el mayor desastre del mundo, estás tan abatida que quieres quedarte en la cama y no salir de ahí. Unas veces me siento en la cumbre de todo y otras en el condenado subsuelo, y es cuando por fin te das cuenta de que estás en un mundo de gigantes, que eres el ser más diminuto que existe, es cuando se te cae el mundo encima y no tienes nada. Está el sol y parece que se pone todo gris, que te afecta cualquier cosa y aunque encuentres el sol, se vuelve a ir. Porque sabes, que realmente no tiene sentido lo que te pasa, lo ves todo negro y cada instante es un peso insostenible, solo puedes suspirar porque quieres liberarte de todo, aunque fuera de la forma más cobarde. Sientes que nada importa, que no vales nada y sabes que en el fondo es una estupidez pero no puedes dejar de llorar por algo que... ¿Por qué? Como si la soledad se apoderase de ti, aunque estés rodeada de millones de personas, que van de un lado a otro, que preguntan, que comentan. Tienes la tristeza de no saber cómo pasa todo, la impotencia, las ganas de gritar, la desesperación; te haces polvo. Te queda el apoyo de que percibes que tienes alguien ahí, que lo estás pasando mal  y lo está sufriendo contigo, que está esperando para escucharte, para darte ese abrazo que tanto necesitas, para intentar que lo olvides todo, para que encuentres el momento, porque le importa y aunque te cueste verlo, siempre estará esa persona que consigue que te sientas una mínima parte mejor, que te levante el ánimo, que te eleve sobre el cielo, aunque te parezca inútil, haciéndote sentir que eres parte de algo y que no estás sola. Tal vez me cueste expresar mis sentimientos, o me contradiga, y no hablemos de explicar cualquier cosa, por mísera que sea, tal vez pienso demasiadas cosas, y no puedo fingir estar bien porque ya no quedan fuerzas para hacerlo. Quieres desaparecer, quitarte todo ese miedo que no sabes de donde ha salido, que crees que eres una roca hasta que llegan situaciones así que te inmovilizan, que te tienen atada y no sabes cómo soltarte; todo se hace obstáculo. No sabes si conseguirás liberarte de todo porque el túnel crece en todos los sentidos, y te pierdes, o ves la luz y vuelve a cegarte, te aferras a tu mente, como si encadenases tu alma. Incluso te olvidas de ti misma.
  

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