30 de mayo de 2011

No se que quiero, pero no quiero esto.

Es imposible volver atrás y recuperar cada momento. Que me gustaría cogerte y darte un abrazo eterno como siempre ha sido o esos besos que encharcan el corazón, que de ese cosquilleo en el estómago. También quedar más veces contigo y que sepas de mí y de igual forma yo de ti. Es decir mucho que van a cambiar las cosas, y de hecho, cambian pero por unos días, tengo el presentimiento de que cada vez irán a mejor, lo sé. No quiero que sea una simple teoría, no, quiero que sea de verdad, una simple realidad. Esta situación no me gusta, y ahora piensas, ¿y por qué es así? No es  así por gusto, tal vez pienso demasiadas cosas que no debería. Pero esto lo cambiaré… y yo, después de haber tropezado en otra ocasión, no he repetido; esta vez ha sido diferente. Siempre es algo nuevo y se va a quedar ahí, no va a ir a más. Echo de menos muchas cosas y quiero que estemos como antes. Necesito estar bien contigo, no me gusta esto, es que no tiene sentido, esta historia unos días parece diferente a la de los demás, somos nosotras y estamos genial, pero otras, es igual a la de cualquiera a veces peor, es una situación incómoda.  Me jode que haya días que sea todo y otros nada. Son muy especiales los momentos que comparto contigo y me encantan; esto no puede seguir así. Hay que pensar que no se volverá a repetir el día de hoy, que hay que vivir intensamente cada instante, mimando cada situación. No voy a dudar del presente y del nada es para siempre, has matado un mito, has callado bocas, y les vamos a dar de que hablar a otras muchas... Notaremos cada estrella del cielo porque hay cosas escritas que ni el tiempo borrará.
¿Pero qué digo? Te quiero como no pensé que querría a nadie joder.

25 de mayo de 2011

Solo es un juego


No tengo miedo a enfrentarme con lo que vendrá después, o por lo menos  lo creo. He salido de cosas importantes y de igual manera lo seguiré haciendo aunque me cueste. No voy a lo fácil, me gusta lo difícil, ponerme nuevos retos y pasarlos. Primero hay que empezar por creérselo uno mismo, creer que puede e ir a por todas, todo requiere un esfuerzo, y es mucho más gratificante cuando cuesta trabajo y consigues un buen resultado. Los méritos no aparecen solos sino que vienen encima de todo el esfuerzo, la recompensa nos espera tras cada línea de llegada, llegues en la posición que llegues, lo importantes es terminar la carrera. No hay que meterse a mitad de camino o abandonar y  sobre todo no perder la esperanza de terminar. Puedes encontrar un atajo a mitad de camino y que éste pueda ser más duro pero también más sorprendente. No es intentarlo una vez y darse por vencido, hay que seguir, aunque sangren las rodillas de todas las caídas. Duele, sí, mucho, pero las heridas se curan, al final se genera una piel nueva, incluso más resistente, más fuerte para la adversidad, que ésta, ayudará a salir de cosas peores porque puede que las haya. Te haces daño cuando te caes y seguro que nos hemos caído más de una vez, que cuando éramos pequeños, siempre teníamos pupas en las rodillas, hasta que aprendimos; se empieza a tener más cuidado con las cosas y ahora nada ha cambiado, se seguirá teniendo heridas, quizás unas más grandes que otras pero al final se podrá salir adelante y decir que todo ha acabado, sonreír por lo que se ha llorado o incluso reír por todo lo malo que ha llegado a su fin. Que si se cae mil veces, hay que levantarte mil y una y así, sacar fuerzas para seguir luchando, como se ha hecho tiempo atrás. Porque al final te das cuenta que son muchas caídas, es caer y levantarse, y volver a caer y volver a levantarse pero con la cabeza alta. Caerse ocasiona pérdida de dignidad, más cuando estás delante de mucha gente, pero lo importante es seguir. No se es más  débil que nadie, que puede costar más  que a otros conseguir algo, tal vez, pero todo requiere un esfuerzo, a unos más que a otros. Hay que tener la moral siempre alta y ponerla en práctica, no perderla y si es así,  empezar otra vez, como en los videojuegos. No podemos dejar que se oxide el hierro que hay en nosotros…Si no podemos correr, caminaremos y si no, usaremos bastón, pero lo importante es no detenerse, sobre todo hay que sentirse vivo y si hace falta, volver a hacer todo lo que se añora y con esto llegar a la cima.

En mi corazón tú vivirás


No solo vivimos de recuerdos pero aun así me gusta recordar todos los momentos, la mayoría me vienen sin yo darme cuenta, algunos son buenos, otros malos. A veces los buenos te acercan a los malos y los malos te acercan a los buenos, a millones de sensaciones bonitas. Pero no son más que eso, recuerdos.  Se me pasan demasiados por la cabeza y tal vez no me gustaría que fueran todos.  Recuerdo las amistades que tenía cuando era pequeña, algunas ya no están. En aquellos años, tan solo era una cría que lo único que quería era que llegara la tarde para salirse a la calle, estando en la escuela ya me ponía a pensar lo que iba a hacer por la tarde, lo planificaba todo y siempre salía bien algunas veces incluso mejor, no como ahora, que planeas algo y sale justo al revés y piensas, ojalá no lo hubiera planeado, las cosas salen mejor sin pensar. Solo me interesaba salirme a la calle a jugar a la pelota,  a montar en bici y saltar a la comba con todos esos compañeros con los se pasaban las horas como si fuesen segundos. No perdía ni un solo minuto, recuerdo que mi madre me bajaba el bocadillo a la calle porque no tenía tiempo de subir a merendar. Tantas cosas, tantos amigos que todavía perduran a mi lado, tantos momentos que recordamos, tantas personas importantes  y que especialmente una de ellas, con siete años se fuera de las vidas de tantas personas. A pesar de mi edad, cuando me enteré no quería creérmelo, recuerdo que me lo dijo mi abuela aquel fatídico sábado por la mañana.  Después de todos estos años, te recuerdo como si fuera ayer, todas las tardes que venías a mi calle a jugar, que pasábamos las horas en la bici y jugando al mate, en la escuela, cuando jugábamos al cocodrilo; decíamos que nadie conseguiría pasar sin que quisiéramos o aquella vez que hicimos una obra para nuestra graduación, en los ensayos siempre salías la primera en la fila dirigiendo a todo el grupo hasta que una vez te pregunté que si me dejabas solo esa vez, que eran ensayos y no pasaba nada; a la profe le gustó como lo hice y me puso la primera a mí, pero aquello no cambió nada. El día antes del accidente, era jueves, tu madre estaba en la peluquería y la mía fue a recogernos a la escuela, recuerdo que al cruzar la carretera nos cogió muy fuerte de las manos. Estábamos mucho tiempo juntas, y no me canso de ver nunca esas fotos. Teníamos tanta ilusión y ahora no es más que eso, un simple recuerdo. Todavía quedaban muchas tardes que pasar juntas, y que una lágrima derramada en aquel momento se pasaba dándole una patada a la pelota. Tantos momentos esfumados como si fuera la llama de un mechero al soltar el botón del gas, o el apagar las velas de una tarta en esos fantásticos cumpleaños en los que estabas deseando que llegara para comértela y acto seguido, la bolsa de chuches y que con esto, también te dieran los regalos. La ilusión se pierde con el paso de los años, el tiempo se pasa y con él los recuerdos, pero hay cosas que jamás se irán, algunos de ellos se quedan muy bien guardados, otros incluso se eternizan.

24 de mayo de 2011

Sigo buscando la respuesta...


En esa semana de aquel mes de octubre, me di cuenta de que todo ese temor que había tenido en el pasado, tan solo era el presente que aquel día tuve.Me sentí alejada, perdida y desconsolada porque había perdido a ese amigo que tanto quería, aunque nunca supe del todo cierto, si ese querer era amistad, o quizá algo más. En aquella noche de sábado, la última que estuvimos juntos, fue una de esas noches que son para recordad toda la vida, que nunca quitarás de tu mente junto con esos bonitos recuerdos. Ahora mismo no se quién  tiene la culpa realmente, en principio creía que la tenía yo pero ahora lo pongo en duda. ¿Por qué tan importante en mi si son pocos días los que te conozco? ¿Por qué estas en mi cabeza? ¿Por qué me pregunto esto una y otra vez? ¿Por qué? Esas son las preguntas que cada día me hacía sin saber cual era la respuesta. ¿Tendría miedo a saberlo? Creo que no podía imaginar que sentía algo por él, quería verlo como un amigo, pero nada más... Has sido tan importante...pero parece que ha aparecido otra persona más importante en tu vida y a partir de esto me vuelven a aparecer preguntas. ¿Es mejor que yo? ¿Por qué antes todo y ahora nada? ¿Qué hice? Te quiero, y jamás he podido sacarte de mi cabeza. Siempre creí que eras uno de mis mejores amigos, y conforme pasaba el tiempo, sin darme cuenta, empecé a sentir algo más por ti. Yo era la nota negra del que fue un largo pentagrama, tú eras la blanca; una escala musical que escondía una bonita melodía que no llegó a manifestarse.

Un poco más de mi...